07 mayo, 2011

Prólogo.

Paseo por el mundo como todos los días, intento comprender lo que me viene encima, quiero tener al menos una opción pero la vida es así de injusta y cruel.
Corro por la fría y tenebrosa calle tocando la humedad de la pared para ser consciente de lo que estoy haciendo, el frío que azota mi cara no es real, en realidad yo no soy real…
Tropiezo con una piedra, me caigo al suelo, doy media vuelta para contemplar las estrellas entre cartones con bolsas de basuras y gatos rebuscando su comida del día, cogen ratas, pájaros… cualquier animal con sangre caliente puede hacer que sientan menos frío.
Esto es una mierda.

Primer día de clase: Fran Healy - In The Morning

Charlotte:
- Corrija sus errores, señorita Charlotte. ¿Alguien se da cuenta en que ha fallado?
Mi vida es un fallo…
- En realidad debería hallar primero la densidad del líquido y luego…
Quiero irme de clase no sé que hago aquí con estos adolescentes con las hormonas revueltas.
- ¿Quiere hacerlo Charlotte? ¿O saco a alguien para que haga el ejercicio?
Como la raza humana siga así estos problemas no serán su mayor problema.
- Me duele bastante la cabeza señorita Emily, ¿puedo llamar a mis padres para que me recojan?
- Claro señorita Charlotte, usted no tiene problema. Quiero que llame a alguno de sus compañeros, que le informen de la tarea y el próximo día saldrá a hacer el primer ejercicio.
No tengo otra cosa que hacer.
- Muchas gracias señorita Emily.
Recojo mis cosas, mi mochila, y adiós muy buenas.
Salgo del instituto, dios, aire fresco, antes que olor a humanidad de esa apestosa clase…
- ¡Charlotte! –grita Alessandra mi, ahora, supervisora. Antes pareció ser mi madre postiza, así la llamo yo.
- ¿Qué estás haciendo aquí? -solo sabía que me había ido Emily, y los únicos estúpidos que seguían la clase, que no eran muchos… ¿Quién podía haber sido el chivato…?
- Sabía que te irías a mitad de primera hora de la mañana, ¿no podías haber esperado aunque solo fuese, al recreo? –dijo
- NO. Tengo mejores cosas que hacer que esto.
- Llamaré a Cody, pues.
- Haz lo que te venga en gana -cogí mis cascos, quería que sonase de fondo Blink 182 mientras intentaba pensar en como arreglar este problema, me fui a dar una vuelta.

Cody:
¡JÁ! Con esto superaría a Charlotte, lo tenía claro, ya podía ocurrir un milagro. Un gran asco de chica, si al menos aceptase que era una ingenua, sarcástica, pasota, liberal, ignorante…
- ¡Si, si! Está bien. ¡Oh, dios mío! Eres un hijo de la gran… -¿¡Es David!?.
- ¡Calla ignorante! ¿No tienes otro vocabulario que aprender a parte de palabrotas?
- Deber de integrar con paletos, no quedar otra, cuando invitar a mi fiesta primera querer saber como insultar al pincha discos que poner música rallante.
- Podías por lo menos aprender la aceptación para ir a la fiesta.
- Callarse usted…
- Luego vengo David… dios, ¿no podrías ponerte el chip del idioma y solucionado?
- A David gustar los retos, mucho gustar.
- Adiós.
Cogí el chip de la enfermedad, lo había conseguido, semanas de castigado esfuerzo para ese gran resultado…
El móvil suena… ¿Alessandra? Charlotte, seguro, como no, desbloqueo el iPhone.
- Que ha hecho.
- Vaya prefiero este saludo a que me insultes a mi pensando que es ella.
- He llegado a la conclusión de que mis segundos son demasiado valiosos para malgastarlo en insultos hacia un ser, cuenta.
- Se ha ido a mitad de la primera hora de la mañana, ¿vienes y la pones en su sitio?
- ¿Dónde está ahora mismo?
- Se dirige al metro, sabes a donde va a ir.
- Lo sé.
Colgué, ¿qué sentía realmente por ella…?

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